La Comunicación en la Cultura Paraguaya Y el Rol del Tereré

La comunicación en la cultura paraguaya está profundamente marcada por la identidad bilingüe, la amabilidad y un fuerte sentido de comunidad.
1. El bilingüismo y la mezcla lingüística
- Uso del Jopará: Es la mezcla constante del castellano y el guaraní. En la comunicación diaria, es común empezar una frase en español y terminarla en guaraní, o usar estructuras gramaticales del guaraní habladas con palabras en castellano.
- El guaraní para las emociones: El guaraní se percibe como un idioma más afectivo y expresivo. Se suele reservar para chistes, la confianza profunda, el enojo, la picardía o el consuelo, mientras que el castellano a veces se usa en ámbitos más formales.
2. Estilo de interacción y cortesía
- Comunicación indirecta: Para evitar el conflicto o no sonar rudos, los paraguayos suelen ser indirectos. Es difícil escuchar un «no» rotundo; se prefieren expresiones como «vamos a ver», «después vemos» o simplemente cambiar de tema de manera amable.
- Cercanía y calidez: El trato suele ser afectuoso desde el primer momento. Se valora mucho la amabilidad y la hospitalidad en el saludo.
- Uso de diminutivos y partículas de cortesía: Es muy frecuente el uso del diminutivo (-í en guaraní o -ito/-ita en español) para suavizar las peticiones o sonar más cariñosos (ej. «un favorcito», «un ratito»). También destaca la partícula na (del guaraní, usada como un «por favor» suplicante o empático, como en «vení na»).
3. Elementos culturales integradores
- La cultura del Tereré: El tereré (infusión fría de yerba mate y remedios yuyos) no es solo una bebida, es el principal canalizador social. «Rondar» el tereré facilita la conversación, democratiza el diálogo (todos toman del mismo guanpa/bombilla) y rompe el hielo en cualquier reunión.
- El concepto del «Ñemongeta»: Significa conversar, dialogar o parlamentar en guaraní. Implica una comunicación pausada, cara a cara, donde se comparte el tiempo sin apuro, fortaleciendo los lazos comunitarios.
4. Comunicación no verbal y espacio social
- Contacto físico y proximidad: La distancia interpersonal suele ser corta. Los saludos comunes incluyen el apretón de manos fuerte y, entre personas de confianza (especialmente mujeres o entre hombre y mujer), el doble beso en las mejillas.
- Lentitud y fluidez del tiempo: Existe una percepción del tiempo más flexible (el famoso «hora paraguaya»). La comunicación no suele ser apresurada; se prioriza el bienestar del momento compartido por encima de la estricta puntualidad cronológica.
La ronda de tereré es uno de los rituales sociales más sagrados de Paraguay. Compartir la bebida implica aceptar una serie de reglas implícitas y códigos de etiqueta que demuestran respeto y educación hacia el grupo.
1. El rol del «Mita´i» o Cebador
- Un solo cebador: Una sola persona se encarga de servir el agua durante toda la ronda. Tradicionalmente, este rol lo asume el menor del grupo (llamado coloquialmente Mita´i), el dueño de casa o quien preparó el tereré.
- Orden estricto: El cebador debe servir el tereré siguiendo siempre el mismo orden (generalmente hacia la derecha o en círculo). No se pueden saltar turnos.
2. Normas para el tomador (el «tomá»)
- Beber todo el líquido: Cuando te pasan el guampa (vaso), debes tomar todo el agua que te sirvieron hasta que la bombilla haga un sonido de succión («ruido de aspiración»). Dejar líquido a medias se considera de mala educación.
- Devolver al cebador: Una vez que terminaste de tomar, debes devolver la guampa directamente a las manos del cebador, siempre con la bombilla apuntando hacia ti (nunca hacia él, por respeto).
- No tocar la bombilla: Está prohibido usar la bombilla para revolver la yerba. Si la bombilla se tapa, debes devolvérsela al cebador para que él la arregle.
3. El uso de la palabra «Gracias»
- Significa «No quiero más»: En la ronda de tereré, decir «Gracias» al devolver la guampa tiene un significado específico: indica que ya estás satisfecho y te retiras de la ronda.
- Mientras quieras seguir tomando: No debes decir «gracias» en cada turno. Solo recibe el vaso, toma, y devuélvelo en silencio o con un gesto de amabilidad. Si dices gracias por error, el cebador ya no te servirá en la siguiente vuelta.
4. Ritmo y primera cebada
- El «santo» toma primero: El primer mate que se sirve suele ser muy amargo y concentrado. Tradicionalmente, el cebador lo toma él mismo o se lo «ofrece a Santo Tomás» (desechando ese primer chorro de agua) antes de empezar a repartir al grupo.
- Fluidez: El tereré es para conversar, pero no debes «secuestrar» la guampa mientras hablas. Se espera que tomes el agua de forma continua y relativamente rápida para no retrasar el turno de los demás.
El silencio en nuestra cultura paraguaya no es vacío; es presencia, respeto y una forma profunda de conexión. Es el lenguaje de la complicidad y del tiempo compartido que no necesita ser rellenado con palabras.
Esa quietud que describís es el reflejo de momentos donde la comunicación pasa por otro lado:
- El tereré sin apuro: El silencio entre sorbo y sorbo es comodidad pura. Estar con alguien en silencio sin que se sienta incómodo es la prueba máxima de confianza.
- La mirada de la abuela: Una herencia de sabiduría. En un gesto o un parpadeo transmite aprobación, advertencia o un cariño inmenso que las palabras muchas veces achican.
- La guitarra en la sobremesa: Funciona como un imán. Ese silencio receptivo y respetuoso de quienes escuchan es el mayor aplauso para el que empieza a rasguear.
Es una pausa sagrada en un mundo que siempre corre, un cable a tierra que nos conecta con nuestras raíces y con los que tenemos al lado.
El silencio actúa como un hilo invisible que teje la identidad y el respeto dentro de nuestras costumbres cotidianas, marcando los ritmos de la vida comunitaria y familiar.
En el día a día paraguayo, esta quietud se manifiesta con fuerza en tres pilares fundamentales:
- El ritual del mate y el tereré: El cebador y los tomadores respetan un código implícito. Esperar el turno en silencio no es desinterés; es saber escuchar el fluir de la conversación y dar espacio al pensamiento del otro mientras el agua corre.
- La sagrada hora de la siesta: Más que un descanso físico, el silencio de la siesta es un pacto comunitario colectivo. El país se detiene bajo el calor, y respetar ese vacío de sonido en el barrio es una de las mayores muestras de convivencia y consideración hacia el prójimo.
- El respeto a los mayores: En las reuniones familiares, el silencio de los más jóvenes ante la palabra de los abuelos o padres no significa sumisión, sino reverencia. Es el espacio que se le otorga a la memoria y a la experiencia para que guíe al resto.
“El silencio tradicional paraguayo es, en el fondo, una escuela de paciencia y contemplación que nos enseña a valorar el momento presente”.
Aldo Pelli
